Globedia.com

×

Error de autenticación

Ha habido un problema a la hora de conectarse a la red social. Por favor intentalo de nuevo

Si el problema persiste, nos lo puedes decir AQUÍ

×
×
Recibir alertas

¿Quieres recibir una notificación por email cada vez que Marvin Santos escriba una noticia?

Reflexión sobre la Presa El Chaparral

12/08/2009 16:23 2 Comentarios Lectura: ( palabras)

La construcción de la Presa El Chaparral es aparentemente el primer conflicto de trascendencia que tendrá que resolver el presidente Funes

Fuente de esta publicación en Blog El Trompudo

Las declaraciones dadas en los últimos días por el presidente de la república, Mauricio Funes, sobre la decisión ya tomada de continuar con los trabajos de construcción de la Presa Hidroeléctrica El Chaparral, ha provocado reacciones encontradas entre diversos sectores de la sociedad, unos adversando el proyecto y otros a favor de generar fuentes alternas de energía eléctrica.

El anuncio del mandatario ha sido celebrado por políticos de Arena, quienes ven en esta decisión no sólo un motivo de controversia, sino la creación de un frente amplio de resistencia hacia el gobierno y el partido FMLN, de cara a próximos eventos electorales. Los empresarios, por supuesto, aplauden la medida a la que califican como una "reflexiva e inteligente resolución, que desde hace tiempo debió ser adoptada por el ejecutivo". En el fondo, ellos ven la danza de la moneda, el lucro personal.

Como ya lo hemos dicho, otros sectores han salido más rápido a criticar la decisión adoptada, con la justificada o no razón que la gigantesca construcción afectará el medio ambiente, desalojará a pioneros de sus hogares y abnegará con toneladas de agua tierras fértiles utilizadas para el cultivo de granos básicos y para el pastoreo. Para nadie es un secreto que la pertenencia y el localismo de los campesinos es cosa sagrada y los testimonios y la historia cuentan de cruentas luchas por conservar sus propiedades. Está, pues, de por medio, el aspecto humano y, por el otro, las cuestiones políticas y el interés general del país y la nación.

La obra no es para analizarla a la ligera, menos su impacto social y su proyección como centro hídrico de generación eléctrica. Hay muchos en este país que esgrimen una falsa, errónea y equivocada idea sobre réditos por obtener con la decisión presidencial de llevar adelante el proyecto en contra de las protestas de sectores sociales organizados de las comunidades al norte de San Miguel. Como lo hemos señalado, también están los que con sereno juicio, reconocen el verdadero sentido y la necesidad de buscar opciones para no depender de los hidrocarburos y ahorrarse millones de dólares, puesto que somos totalmente dependientes del petróleo.

El mandatario está en la obligación de escuchar y gobernar para todos los salvadoreños, de colocar en primer lugar los intereses de El Salvador, su prestigio, su desarrollo y la necesidad insoslayable de cumplir con todas y cada una de las promesas y pactos firmados y proclamados en la dolorosa campaña electoral que al final de la ruta lo instaló en la silla presidencial. La mayoría votó por sacar a los corruptos areneros del gobierno y probar con una administración de izquierda para provocar urgentes cambios en las cáducas estructuras del país. Merece la pena insistir sobre esta cuestión.

Las distintas voces escuchadas, así como los hechos suscitados, reclaman y dejan testimonio de oposición elocuente; desde el mismo momento que la infame administración de Saca firmó el convenio de préstamos para construir la presa El Chaparral, los ánimos se desbordaron; como ya es habitual, las autoridades areneras impusieron por la fuerza esta medida sin consultar a la población. Ahora el problema heredado y ya con gastos hechos, se ha convertido en un problema nacional: los miles de pobladores de la zona norte de San Miguel, sobre todo, apoyados por ambientalistas y organizaciones sociales, están en pie de lucha y no se detendrán hasta no obtener una decisión consensuada, una respuesta favorable o, al menos, equilibrada a sus peticiones.

No es fácil tomar una decisión, sobre todo cuando se quiere proceder con apego a la democracia y a las leyes de la república, mucho más tomando como punto de partida la soberanía nacional

No es fácil tomar una decisión, sobre todo cuando se quiere proceder con apego a la democracia y a las leyes de la república, mucho más tomando como punto de partida la soberanía nacional. Esta consagración o santificación -si ustedes lo prefieren- del concepto, ha llegado a hacer que desde tiempos remotos se considere al soberano como el conductor y responsable de los éxitos y fracasos de un Estado. Baste recordar a Rousseau, y su Contrato Social; a Aristóteles, con su Ética y Política; también a Platón, con su República y las Leyes. En términos sencillos y simples, los habitantes de un país tienen derechos consagrados como la vivienda, el vestido, el empleo, la educación, la salud; sus propiedades son reductos inviolables y aún cuando sean de "interés general", como lo establece la Constitución, tienen opciones también signadas por las leyes de la república.

La realidad que se vive es bien diferente. Dejemos a un lado por el momento "mitos sagrados", "tabús" o simplemente ficciones ideológicas y aún de lenguaje que han sido útiles -y no tienen otra razón de ser- en la lucha en defensa de auténticos derechos amenazados; prescindamos de una dósis bastante importante de amor propio y una vez realizado esto, procuremos situarnos cara a cara con el texto de los ordenamientos legales, así como de la realidad de miles de moradores y de hechos políticos. En esta situación es necesario plantear qué es lo que existe de cierto, de auténtico y aún de deseable tanto del proyecto de la Presa El Chaparral, como de la posición de campesinos afectados.

El proyecto afectará directamente a miles de pobladores que viven y trabajan en jurisdicción de San Gerardo, Carolina, Nuevo Eden y otras comunidades. Es algo similar como ocurrió con la presa El Cerrón Grande o la 5 de Noviembre: miles de hectáreas de tierra inundadas, pobladores trasladados a otros lugares, prácticamente desterrados de su original terruno; por otro lado, el interés general de la nación, prácticamente delimitado por las leyes de la república (ojalá estas fueras hechas por los pobres, como bien dijo nuestro poeta Roque Dalton). Es el argumento esgrimido por el presidente Funes.

Es cierto, por tanto, que gozamos y debemos gozar, que disfrutamos y debemos disfrutar de una Democracia total, de una autonomía completa y definitiva en nuestras decisiones? O, por el contrario, de un espléndido aislamiento y, lo que es más grave, de un egoísmo sagrado? O bien, es necesario colocarnos en la realidad y olvidar un pretendida omnipotencia -imposible a todas luces- y abandonar esta pretensión, este proyecto hidroeléctrico de una manera consensuada y encontrar opciones más viables, de una manera voluntaria, en lugar de que la presión de los hechos -con su desnuda y elocuente verdad- nos demuestre lo contrario y que nuevos conflictos y quizás verdaderas catástrofes nos obliguen a perder la parte de realidad y autenticidad que tiene nuestra querida patria?

No, no es fácil gobernar un país y una nación como la nuestra. Pongamos los pies firmemente sobre la tierra, es decir, sobre la realidad, para plantearnos qué significa la Democracia, la Soberanía y la participación abierta de la ciudadanía en las grandes decisiones nacionales. El presidente Funes puede también realizar un referéndum, una encuesta en la región afectada, para conocer cuál es el carácter, naturaleza y amplitud de las protestas, reclamos y deseos de la población afectada.

Presidente Funes: hágalo sin pasión, sin prejuicios, sin romanticismos oratorios, con la verdad en la mano y ante la realidad de los hechos.


Sobre esta noticia

Autor:
Marvin Santos (88 noticias)
Visitas:
492
Tipo:
Opinión
Licencia:
Distribución gratuita
¿Problemas con esta noticia?
×
Denunciar esta noticia por

Denunciar

Comentarios

×
¿Desea borrar este comentario?
Borrar
0
+ -
Responder

Usuario anónimo (12/08/2009)

Los afecatados somos los campesinos, los que serán desalojados de sus casas, tierras; los que sufrimos las inundaciones, las decisiones de los que tienen el poder, los desastres ambientales, si, essos somos nosotros, los desprotegidos.

0
+ -
Responder

fdavid (02/09/2009)

Oye Marvin. Sobre el Referendum que sugieres: ¿y si le dan en la "Neck" como sucedió con Zelaya en Honduras?.
Creo que Funes debe de acordarse porqué lo eligió el Pueblo.... Parece que se le está olvidando ¿estará convencido de q eso es mejor para el país o será por presiones de los poderosos?. No debemos olvidar la energía alternativa. Seguimos esperando y buscando EL CAMBIO REAL..... ¡CON FE SIN DESISTIR!