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El oficio del editor: Una entrevista con Margarita Valencia

23/07/2014 03:10 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

La cantidad de editoriales independientes que hay en un país es una señal inequívoca de la tolerancia de la sociedad a la libre circulación de las ideas"; según Margarita Valencia, fue a partir de este principio que su padre, Carlos Valencia, fundó la editorial del mismo nombre en1974, dedicada en sus inicios a la publicación de libros de ciencias sociales y de gran formato. Margarita Valencia se vinculó a ella como correctora de pruebas. Luego, al graduarse de Filosofía y Letras en la Universidad de los Andes, dejó el negocio familiar, se dedicó a la docencia y empezó a trabajar como coordinadora editorial de la revistaGuión. Años más tarde volvió a Carlos Valencia como gerente y editó una colección de literatura infantil y otra de narrativa joven. Su regreso marcó la imposición definitiva de las pautas que había señalado su padre: por una parte, la reivindicación de un editor al estilo anglosajón, que trabaja hombro a hombro con el escritor y proyecta y encarga textos de carácter coyuntural y, por otra parte, el énfasis en el diseño del libro y, sobre todo, en su tipografía. En 1991 Carlos Valencia Editores cerró por problemas económicos, y ese mismo año murió su fundador. Al año siguiente Margarita empezó a trabajar con el Grupo Editorial Norma como editora de las colecciones literarias La Otra Orilla y La Pequeña Biblioteca, donde consolidó un catálogo de autores colombianos y amplió el fondo de autores extranjeros, con la publicación de Joseph Brodsky, A. Alvarez, Roddy Doyle, Daniel Pennac, Angela Carter y Raymond Carver, entre otros. A finales de la década del noventa suspendió su trabajo editorial y se dedicó durante algunos años al estudio, la traducción, la crítica literaria y la docencia. En 2004 entró a dirigir Unibiblos, la editorial de la Universidad Nacional, y entre ese año y el 2006 fue coordinadora editorial del Museo Nacional y asesora del proyecto Libro al viento del Instituto Distrital de Cultura y Turismo de Bogotá. Desde enero de 2006 está al frente de "Bogotá, Capital Mundial del Libro 2007", un proyecto que lidera el Instituto Distrital de Cultura y Turismo y que durante abril de 2007 y abril de 2008 convocará a toda la ciudad alrededor del libro y la lectura. Comencemos con lo más elemental: ¿en qué cree usted que consiste el oficio del editor? El oficio del editor es hacer que un autor o una idea encuentren su lector. En la forma más amplia posible es lograr que una idea encuentre el lector que necesita. ¿Y qué proceso debe llevarse a cabo para que eso suceda? Lo primero es encontrar el medio más adecuado. ¿Es un libro? ¿Realmente es un libro? Creo que ésa es la primera pregunta que tiene que hacerse un editor. Una pregunta un poco absurda, porque vengo de una escuela y de un mundo en el cual estaba claro que el libro era la forma de publicar. Ya no es tan obvio; ahora están las páginas web, los blogs, y siempre han estado, por supuesto, los periódicos, las revistas. Hay muchísimas otras formas de hacer que una idea o un autor lleguen a su lector, entonces lo primero que debe hacer un editor es preguntarse cuál es el medio idóneo para que la idea encuentre a su lector. Después, por supuesto, el editor debe velar para que el producto o el medio en el que se transporta esa idea sea lo más transparente posible; que permita que el lector llegue directamente a lo que el autor quiere decir, sin tropezarse con errores gramaticales u ortográficos, con un diseñador lleno de osadías tontas, con un tipógrafo empeñado en usar dos mil clases de letras, con torpezas en la forma de expresar las ideas. Hay quienes opinan que el dúo del diseñador Camilo Umaña y la editora Margarita Valencia fue fundamental en la manera de concebir el trabajo editorial contemporáneo en Colombia. ¿Usted qué piensa? Veinte años de trabajar al lado de Camilo Umaña me han enseñado la importancia de la limpieza del diseño; su destreza tipográfica me ha demostrado que lo importante en un libro es que se deje leer sin interferencias de ninguna especie ?¡y sólo los más ignorantes creen que la legibilidad depende del tamaño de la letra!?. Umaña cree, por ejemplo, que el error de un editor es tan grave como el error de un piloto de avión, y yo estoy completamente de acuerdo con eso. Los editores no deben olvidar que los libros deben hablarle en voz clara y contundente a los lectores, y que mientras eso sucede los editores y los diseñadores no pueden estar haciendo ruido.

El editor en nuestro medio también es una especie de gerente. Un publisher , como se le llama en los países de habla inglesa, donde el editor y el gerente de un proyecto editorial nunca son la misma persona. ¿Qué piensa de eso? Que el editor y el publisher sean personas distintas es algo en lo que no se ha equivocado el mundo editorial anglosajón. Es el mundo editorial español el que tiende a confundir al editor con el publisher, y en Latinoamérica estamos casados con ese modelo. Pero editor y publisher no deben ser la misma persona, entre otras cosas porque el publisheres como el productor de una película: es quien invierte, quien supervisa los números, quien ofrece el respaldo económico al proyecto editorial. Nunca es el editor. Los latinoamericanos y los españoles tampoco tienen claridad respecto al papel del editor en general. Por ejemplo, en el manejo editorial de los textos, tendemos a no meternos con lo que está escrito, tendencia derivada de la idea de la escritura como algo dictado por las musas, por la inspiración. Por esta misma creencia, hasta hace muy poco no existían en nuestro medio escuelas y cursos de escritura creativa. Apenas desde hace poco tiempo están empezando a crearse. Porque nosotros creemos que escribir es una cuestión divina y no un oficio que se aprende. Esa misma teoría la aplicamos en el trabajo editorial: creemos que si alguien, tocado por la inspiración, produjo un texto, no se debe intervenir y así tal cual se debe publicar ?a lo más se le hace una corrección ligera?. Pero creo que el editor tiene la obligación de hacer que la obra de un autor llegue de la mejor manera posible al lector, y eso supone, en un momento dado, decirle abiertamente al autor que su obra tiene problemas de estructura, de redacción, que le sobra una parte, que le hace falta un capítulo. Ese es el tipo de trabajo editorial que me interesa, el diálogo con el autor. Pero eso es muy poco frecuente en nuestro medio, cada vez hay menos editores de este tipo. A veces pienso que ese editor que yo me creo ser es una especie en vía de extinción.


Sobre esta noticia

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Libroscolgados (718 noticias)
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libroscolgados.blogspot.com
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