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Las privaciones ascéticas

12/11/2012 05:00 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Se podría decir que los seres humanos tenemos todo tipo de necesidades asociadas a placeres o deseos porque es parte de nuestra naturaleza, generalmente con bases biológicas.

Pero no solamente está lo fisiológico envuelto en el asunto: la dimensión psicológica también, puesto que nuestros pensamientos, conductas, creencias y sentimientos influyen mucho a la hora de representarnos en nuestra mente qué cosas son dignas de ser satisfechas y de cuáles mejor abstenernos, además de generar y utilizar ciertos "mecanismos" o "procesos" de nuestra personalidad para desquitar o descargar ciertas tensiones u obtener ciertos placeres.

Las pasiones y las emociones intensas también son parte de esto, y depende de la representación y valoración que tenga una persona de las mismas, las va a "permitir" expresarse de tal o cual forma, como también podría tranquilamente negarlas o desvalorizarlas. En general cuando uno dice placer o deseo se hace una gran referencia al deseo sexual o al apetito, que son deseos bastante constantes y de a ratos intensos en todo ser humano (el que diga que no a mi criterio es un anoréxico o un asexuado).

Metafóricamente hablando, tenemos fuerzas que pujan desde nuestro interior en alguna parte profunda, y nosotros, al tener ciertos recursos como el intelecto y la voluntad, podemos bloquear esas fuerzas o domeñarlas de tal o cual forma. Es como si ellas tuvieran que atravesar ciertos filtros para pasar a otros niveles superiores para al fin emerger a la superficie.

La cuestión es que algunas tendencias, instintos o fuerzas son mal vistos o al menos desubicados en ciertos contextos o situaciones: temas tabú, el incesto, impulsos agresivos y violentos frenéticos, experiencias fisiológicas de estimulación o excitación intensas, etc.

El ascetismo es básicamente la abstinencia de placeres o al menos el intento de dominarlos, y estos intentos son muy variados y pueden ir desde la evitación de estímulos que los provoquen o intensifiquen, la auto-disciplina, el auto-convencerse de que ciertos deseos son "impuros", "bajos", "innecesarios" o "malos", como así también el uso de la sublimación, que es básicamente descargar libido de una manera socialmente aceptada y por medio de un rodeo o una vuelta, en lugar de un desquite directo que generalmente supone una conducta motora.

Obviamente hoy día no se le dice a una persona "sos una ascética", pero sí se hace muchísimas veces referencias a este término: personas que "nunca disfrutan nada", que siempre son muy "educadas", "ubicadas", que intentan "controlarse" constantemente, que buscan estar "tranquilas" y demás.

Estas personas pueden ser desde sujetos que parecen religiosos que se abstienen de placeres carnales tales como tener relaciones sexuales como personas que viven refugiadas y contenidas en su esfera intelectual, como también aquellas que niegan o intentan rechazar sus sentimientos, deseos, necesidades y emociones para directamente "olvidar" que están ahí.

Pero sucede que depende nuestra cultura y sociedad, además de nuestra crianza, nuestros principios y valores influyen a la hora de comportarnos y obedecer o ignorar estos impulsos: el incesto, el asco, la vergüenza, la educación, etc., son "obstáculos" o "reglas" que nos obligan a controlarlos o hallar el momento para permitir que todo este apetito interno se "exprese" y "salga a la superficie".

Hay muchos tipos de expresión, inclusive retorcidas, impulsivas, esponténas y sin mediación intelectual, como las personas incestuosas, los sádicos, las personas sin vergüenza o pudor, los sexópatas, los adictos a algo (que compulsivamente buscan un placer en algo), etc.

En nuestra cultura generalmente una persona que ni siquiera se masturba, una que nunca expresa sentimientos como ira o bronca, una que constantemente se "porta bien" o aquella que nunca disfruta de nada están mal vistas o son consideradas "enfermas", "reprimidas" o cosas así, y esto es porque las personas intuimos que tenemos ciertas cosas que necesitamos satisfacer o dejar expresar, sea artísticamente o sea como un animalito impulsivo, es un hecho.

El problema es que cada uno tiene sus maneras de manejarse o controlar sus impulsos o necesidades, y uno puede elegir o contenerse por más que ellos sean fuertes o intensos (como las personas anoréxicas, aquellos que son castos, las personas que deben controlarse en un evento social, etc.)

¿Conclusión de este complicado asuntillo? El ser humano es un ser con apetitos y deseos que lo "molestan", que le demandan a gritos inclusive ser expresados o ser sacados a la superficie para obtener un cierto placer transitorio, que nuevamente debe volver a ser repetido, ¿pero hasta qué punto ciertos placeres son realmente necesarios y cuáles pueden esperar? ¿Cuáles son "malos" o "graves" para ciertas situaciones y cuáles no? ¿Y hasta qué punto uno es "sano" o "enfermo" por contenerse de algunos y no de otros?


Sobre esta noticia

Autor:
Carlosneu (82 noticias)
Fuente:
itinerariodepensamientos.blogspot.com
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Tipo:
Reportaje
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Distribución gratuita
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