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La relatividad del tiempo...

03/05/2022 03:03 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Ahora que todo parece urgente y vivimos en la ansiedad del momento en el cual si no ocurre algo al segundo, parece un drama, lo cierto es que todo fue distinto antaño y nadie murió por las prisas...

No necesitamos que nadie etiquete con nombres anglosajones las cosas normales que deberíamos hacer (que antes se hacían y hacíamos) como comer con el  tiempo necesario y masticando como toca.

Parece un poco absurdo que resucitemos como modas, formas de vida y actitudes que nunca debimos dejar de usar en el día a día, porque son las más normales y humanas.

Sé positivamente que mi escrito será criticado por un sector de personas, pero no hablo de este tema como un anciano que está cansado de trabajar o de la vida, ni mucho menos, ni es una crítica del abuelo cebolleta a los tiempos modernos y sus prisas, sino una reflexión sería de alguien activo, que ha vivido otros tiempos, que disfruta en estos, pero que cree que no hay para tantas prisas... y punto...

Hemos vivido (al menos los de mi edad) en épocas en las cuales no había móviles, ni siquiera fax al principio, y que lo más rápido era un telegrama o una carta urgente, o quizás un coche que iba rápidamente de un sitio a otro para entregar un mensaje.

No había internet, ni pedidos online que ahora recibimos con super urgencia; vivíamos bien sin problemas, millones de personas que estábamos en las calles sin ningún tipo de contacto con nuestros amigos, familiares y jefes, excepto unas cabinas que iban con fichas o monedas para poder llamar.

Así es y así fue, y seguimos vivos y coleando... No había tanta prisa en tener un pedido de comida, de material de una empresa o de cualquier tipo de de artículo, las cosas tardaban lo que necesitaban para llegar y punto, las previsiones eran cuasi perfectas y casi nunca había un drama por falta de algo.

Los pedidos de los vendedores comerciales de calle, se enviaban por correo normal una vez por semana y todo funcionaba con naturalidad y normalidad, tardaban como 15 días en llegar o más, pero formaba parte de lo corriente y moliente, nada para morirse...

"Vísteme despacio, que tengo prisa" "Habrá un momento, si vives lo verás, en que andar con los pies, la costumbre será"

Hubo una época anterior a la mía, en la cual los viajantes de comercio iban en tren y bajaban en el pueblo más lejano de su ruta de visitas, visitándolo a pie y yendo al siguente pueblo o localidad en un autobús u otro tren, acercándose a su ciudad de origen desde el punto más lejano y haciendo noche en una localidad que estaba a menos de 100 kilómetros (algo impensable hoy en día)

La ruta duraba días, semanas y los pedidos se enviaban por correo postal ordinario, y si algo era muy urgente (algo serio como algo de salud) se llamaba por teléfono, esperando en la centralita del pueblo a que le dieran comunicación para su "conferencia" con su empresa o familia.

Además de una historia del pasado, lo que quiero es expresar que nada tiene tanta urgencia como para vivir en un suspiro, en un ataque de ansiedad constante, para llegar al mismo sitio que antes se llegaba.

Siempre se dice que eso es debido al progreso, y eso me suena a excusa barata, el progreso no implica no respirar, no implica que las prisas sean nuestra forma de vida.

¡ Ojo ! que no defiendo el trabajar con lentitud o falta de eficacia, ni de alentar a gente maltrabaja o cansina, sino de vivir con una forma de vida sana y ajustada al ser humano.

Llegar al destino antes de salir del punto 0, es tan absurdo como tardar en salir dos horas haciendo el tonto y perdiendo el tiempo, ninguna de las actitudes me parece buena ni normal, lo normal es que la velocidad sea adecuada a una forma de vida que no vaya en contra de nuestra salud física y/o mental.

Haber perdido formas sanas de vivir, de trabajar, de relacionarnos y de comprar y vender es una lástima y un sinsentido...

Como decía mi madre (en paz descanse)... "nadie se muere la víspera"

Amén....


Sobre esta noticia

Autor:
Llop (209 noticias)
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