La victoria de Mohamad Mursi, candidato por la Hermandad Musulmana en las elecciones presidenciales de Egipto, y la muestra de poder del Gobierno de Bashar al-Asad en Siria amenazan cada día más la existencia del régimen de Tel Aviv.
El régimen israelí es consciente de que se enfrenta a un cambio de dimensiones impredecibles; de que ahora ya no puede dar por hecho la calma en las fronteras norte y sur. Asimismo se prepara para distintos escenarios y vislumbra un futuro muy poco alentador.
"En el norte teníamos estabilidad con Siria y en el sur con Egipto, el país más importante del mundo árabe. La primavera árabe lo ha cambiado todo", sostiene Aviva Raz Shechter, directora general de Oriente Medio del ministerio de Exteriores de régimen israelí.
"La situación tras la caída de Mubarak es mucho más complicada. Confiamos en el papel del Ejército [egipcio] para frenar los ataques palestinos desde Gaza y creemos que lo último que necesita Mursi es abrir ahora un frente con Israel", añade Raz Shechter. "En cualquier caso nos preparamos para cualquier escenario", dice la diplomática.
Son los mismos militares con los que el régimen de Tel Aviv trata desde hace años para todo tipo de asuntos palestinos y que ahora frenan el margen de actuación de la Hermandad Musulmana.
"El Ejército es una fuente de garantías para nosotros. Es un factor de estabilidad. El problema es hasta cuándo seguirá jugando ese papel", indican preocupadas fuentes oficiales del régimen israelí, que piensan que a partir de ahora los grupos islámicos y militares mantendrán un tira y afloja de resultado imprevisible a medio plazo.
Mursi se ha negado a mantener una conversación telefónica con el primer ministro del régimen de Israel, Benyamin Netanyahu, tampoco ha aceptado reunirse con él.
Según fuentes israelíes, Mursi, tras tomar posesión de su cargo, rehusó dialogar con el titular israelí, pese a las presiones impuestas al presidente egipcio, ni siquiera aceptó la propuesta de Netanyahu de realizar una reunión en El Cairo, capital egipcia o en Sharm el-Sheij, ciudad egipcia entre la franja costera del mar Rojo y el monte Sinaí.
De acuerdo con el diario israelí ´Haaretz´, el premier israelí, Benyamin Netanyahu, felicitó la victoria a Mursi y declaró que "Israel aprecia el proceso democrático en Egipto y respeta los resultados de la elección presidencial, y que cooperará con el Gobierno egipcio sobre la base del tratado de paz entre los dos países, que es un interés de ambos pueblos y contribuye a la estabilidad regional"."
El régimen de Israel calificó la victoria de Mursi en las elecciones presidenciales, no obstante, de "catástrofe", por temor a la eventual anulación del acuerdo de Camp David.
Anteriormente Netanyahu había pedido a la Casa Blanca que presionara al Gobierno de Mursi para que garantice la sostenibilidad de las cooperaciones políticas y de seguridad entre el régimen de Tel Aviv y Egipto y respete, también, los acuerdos de Paz de Camp David, rubricados en el estado norteamericano de Maryland el 17 de septiembre de 1978.
Egipto y el régimen de Israel, tras casi 12 días de negociaciones secretas promovidas por el entonces presidente de Estados Unidos Jimmy Carter, firmaron el 17 de septiembre de 1978 los Acuerdos de Paz de Camp David en el estado norteamericano de Maryland. Con este tratado, Egipto se convirtió en el primer país árabe en sellar una paz duradera con el régimen de Israel: tanto el pueblo egipcio como varios países musulmanes de la región consideraron este acuerdo como una «traición».
Mursi aseguró hace semanas que no anulará el tratado de paz, pero anunció que su Gobierno revisará en el futuro todos los acuerdos firmados por el régimen derrocado de Hosni Mubarak.
Siria es su otro caballo de batalla, tan lejos y tan cerca del régimen israelí.
Sobre el terreno, en la frontera norte, el Ejército del régimen israelí se prepara para cualquier escenario, incluido un posible contagio de la crisis siria a El Líbano.
El régimen de Tel Aviv se mantiene relativamente al margen y no hace grandes alardes de apoyo a los rebeldes sirios, pues podría resultar contraproducente. Tal es el rechazo que genera cualquier iniciativa procedente del régimen israelí, que incluso la ayuda humanitaria que han ofrecido a la población siria a través de la Cruz Roja ha sido rechazada, según las fuentes diplomáticas.
En el diario "Yedioth Ahronoth", Dov Weissglas, negociador del régimen israelí durante la era Ariel Sharon aconsejaba al actual régimen cambiar de estrategia: "Israel falló a la hora de predecir la caótica primavera árabe. Pero desde que sucedió y la calle se ha hecho con el poder, Israel tiene que eliminar lo antes posible la principal causa del odio hacia el país: el conflicto palestino-israelí".
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