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Grandes desconocidos de la Historia de España: Bernardo de Gálvez

12/07/2019 10:53 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

La mayoría de nuestros compatriotas contemporáneos no sólo desconoce ciertos acontecimientos básicos de la Historia de España, sino que simplemente ignora hasta la propia existencia de aquellos que la cimentaron

Hay, en nuestra historia ejemplos reales de un pasado glorioso que, deberían servir para que los españoles recuperemos de verdad el orgullo de serlo. Hace un tiempo ya, leí un libro imprescindible “Cuando éramos invencibles”, que me aportó al margen de los conocimientos necesarios para entender la Historia de España, la facultad de reconocer el sectarismo y la exigencia propia de escribir para que España deje de ser ingrata con sus héroes reales.

Estoy harto de ver cómo España no muestra ningún interés por recordar las grandes hazañas de su historia con sus grandes hombres, o en el mejor de los casos las manipula a su antojo desvirtuando la grandeza del hecho mismo. La politización y la dejadez cultural se traducen en ingratitud hacia esos héroes verdaderos.

Cuando el Imperio alemán solicitó la paz y concluyó la Gran Guerra era día once del mes once de 1918. Por eso, cada 11 de noviembre los británicos honran a sus caídos de la Gran Guerra, donde la neutral España protagonizó una encomiable labor humanitaria. El “Remembrance Day” se hizo extensivo a todos los súbditos de la Commonwealth, orgullosos de haber servido a la corona y haber participado en todas sus guerras.

En España no contamos, con una fecha semejante. La politización habitual del pasado no lo permite, aquí se utiliza la historia como arma arrojadiza. Es la ignorancia de un pasado en el que figuran héroes y la despreocupación por nuestra propia cultura lo que favorece este desconocimiento y despropósito. Consentimos y casi hasta aplaudimos, sin conciencia de pueblo, que al fraile español Junípero Serra se le borre del campus de la Universidad de Stanford, acusado de perseguir a los indios, cuando lo que hizo fue lo contrario; somos un pueblo sumiso, masoquista, ignorante, sin orgullo, que olvidamos nuestra historia y a nuestros pro hombres y mujeres.

¿Quién recuerda a Bernardo de Gálvez? Tiene un retrato en el Capitolio como reconocimiento a su destacada participación en la guerra norteamericana de Independencia. Este hombre, natural de Málaga, cabalgó junto a George Washington en el desfile de la victoria.

El Gobierno español, en principio oficialmente neutral, aunque con reservas y vacilaciones, se sumó a la guerra contra Gran Bretaña. España, con Gálvez como promotor, perfeccionó un sistema de suministros para proveer ocultamente a las tropas americanas con abastecimientos que le fueron solicitados de forma urgente y reiterada. Los soldados de George Washington vestían trajes enviados por España, por ejemplo. Del puerto de Cádiz salían navíos con armas y vestuario para los regimientos. La exposición de Casa de América da cuenta con informes y cartas que especifican la cantidad de fusiles, cañones y demás material de guerra que llegó a los revolucionarios, por parte de España. Bernardo de Gálvez fue clave en el control de este canal de comunicación, con su conquista de Nueva Orleans, dominando el río Mississippi y los fuertes de Manchak y Baton Rouge. Pero, sobre todo se le reconoce su heroico triunfo en el último y más importante bastión de la Florida Occidental, Panzacola, donde se adentró solo con su bergantín en la bahía para quitar el miedo a quien tuviese honor y valor para seguirle.

¿Entonces, por qué no trascendió este gran apoyo logístico de España a la contienda? Pues por una sencilla razón, la Corona española mantenía en secreto la ayuda que daba por temor a que las ideas revolucionarias se contagiaran a los territorios españoles en América.

Gálvez fomentó la colonización y estableció nuevas poblaciones de inmigrantes en los territorios de Luisiana. Sobre todo canarios, que se asentaron en la zona de Tierra de Bueyes, al sureste de Nueva Orleans, núcleo originario de la actual colonia de isleños de San Bernardo, que ha conservado celosamente su herencia española y el uso del castellano.

En España utilizamos la historia como arma arrojadiza

Gálvez fomentó las relaciones con las numerosas naciones indias, chicasás, chactás, crics, alibamones, y otros para atraerlos a la causa de España, siguiendo con ellos una hábil política de captación con regalos, infrecuente en el resto de la América española.

El 7 de septiembre de 1779, después de once días de penosa marcha, las fuerzas de Gálvez conquistaron por sorpresa el fuerte Bute de Manchak e hicieron prisionera a su guarnición, sin que se produjese ninguna baja. Dos semanas más tarde, la artillería española logró desmantelar el fuerte New Richmond de Baton Rouge. Gálvez obtuvo su rendición incondicional, así como la del fuerte Panmure de Natchez y la de los puestos situados en el río Amite y en Thomson’s Creek. Se capturaron también ocho barcos británicos que llevaban refuerzos desde Panzacola.

Con esto se logró dominar toda la cuenca baja del Mississippi, y todo su inmenso valle. La toma de la capital de la Florida Occidental y sede del poder civil y militar británico, era el primer objetivo de España. En la capital cubana, después de reñidas discusiones con la Junta de Generales, de la que era miembro destacado, logró que se le concediesen las fuerzas marítimas y terrestres necesarias para acometer tan decisiva empresa.

El 18 de marzo, Gálvez acometió la acción de guerra más arriesgada de su vida. Decidió que sería él en persona quien primero forzase la entrada de la bahía, convencido de que este último recurso podría inducir a los demás a seguirle.A las dos de la tarde se embarcó solo, con un puñado de hombres, en el bergantín Galveztown, y, situado en el alcázar, de pie, arboló la insignia de su grado, disparando los quince cañonazos del saludo reglamentario para que el ejército, la escuadra y la guarnición del fuerte enemigo no pudiesen dudar de quién iba embarcado.

Las tropas de Gálvez vitorearon la hazaña de su general. Este ejemplo inesperado determinó que el día siguiente se efectuase la entrada del resto de la escuadra y el convoy. Una vez llegados los esperados refuerzos de Mobila y Nueva Orleans, el general se trasladó con todo su ejército a tierra firme. Dieron comienzo los trabajos para el ataque a las posiciones enemigas.

El 19 de abril recibió el oportuno e inesperado socorro de la escuadra al mando de José Solano, procedente de La Habana. A los dos meses del desembarco los asediados se rindieron a las fuerzas del rey Carlos III. España recobraba así la Florida Occidental y no quedaba en el golfo de México posesión británica alguna.

A Gálvez se le puso el mote de “Yo Solo”. Fue nombrado gobernador y capitán general de Luisiana y la Florida Occidental, erigidas en provincias independientes de Cuba, y comandante en jefe del Ejército de Operaciones en América. En 1783, a petición de la provincia de Luisiana, el Rey le otorgó el título de conde de Gálvez.

A partir del 19 de septiembre de 1786 empezó a tocarse música en el palacio para distraerlo del dolor que sentía. El 30 de noviembre moriría como consecuencia del parásito intestinal que contrajo a su llegada a Nueva Orleans. México se llenó de pasquines y versos que lloraban su muerte, textos que demuestran lo querido que llegó a ser el malagueño. Hasta 16 libros se llegaron a publicar en México sobre el dolor que provocó su fallecimiento. Mientras en España no se conoce su nombre, ni mucho menos sus gestas.


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Aicrag (246 noticias)
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