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Ecuador: Entre subsidios y venganza política

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03/10/2019 08:13 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

El gobierno de Ecuador ha decidido eliminar los subsidios a los combustibles. Ahora los costos económicos y sociales parecen mostrarse de inmediato

Esta es una reflexión que me ha nacido después de ver a muchas personas aceptar la eliminación de subsidios como algo inevitable y digno de admiración. Durante años he venido analizando y cubriendo temas de política, economía y sociedad. Y aunque la mayor parte del tiempo he tenido un enfoque hacia lo social, al menos por ósmosis he ido capturando algunos elementos de administración económica y la consecuencia de decisiones con respecto a subsidios.

En primer lugar debemos entender lo que es un subsidio. En términos sencillos se trata de una contribución económica por parte del Estado que cubre una parte del precio real de un producto o servicio. Una visión clásica de la economía puede entenderla como una desviación del mercado, pues altera el consumo de manera que facilita el acceso a individuos que de lo contrario no podrían adquirir el mismo producto o en una cantidad más reducida. Las visiones heterodoxas están conscientes de esta desviación; no obstante, la justifican en un beneficio social. Es decir, el mercado se ve afectado, pero la sociedad adquiere una mejor calidad de vida gracias a este gasto por parte del Estado.

Directamente en el tema de la gasolina hemos visto que se trata de una inversión que ha facilitado que un gran porcentaje de ecuatorianos puedan permitirse tener un auto privado, bien sea para movilización o para trabajo. Es posible ver que este es un mercado artificial, los precios ínfimos de la gasolina han permitido que mucha gente, que en otros países no podrían costearse un auto particular, pueda darse este “lujo”. Al respecto, se ha hablado de que estas medidas han afectado el desarrollo de otros sistemas de transporte, especialmente el transporte público, pues no ha habido incentivos para mejorarlos ya que la mayoría de la gente aspira a conseguir su propio automóvil, tan pronto como les sea posible, para dejar atrás el martirio de buses y taxis.

Hay un costo para el ambiente también. Tener combustibles fósiles tan baratos hace que la necesidad de desarrollar energías renovables dentro de la producción; aunque lo cierto es que Ecuador está bastante avanzado en este campo con relación a muchos países, ya que el Diesel representa “solo” 38% de la energía usada en el sector industrial. En el campo de transporte es distinto, Ecuador no tiene trenes ni vías fluviales que atraviesen todo el país, y sus dimensiones tanto en extensión como población no justifican el uso de aviones, en consecuencia la mayor parte del desplazamiento de productos se hace por vía terrestre, y ahí es donde la gasolina extra y el Diesel ocupan un rol fundamental. En este sentido, aumentar los costos de estos combustibles puede ser un incentivo para buscar otros medios ¿Trenes eléctricos en Ecuador en algún momento?

El “gasto” que le representa al Estado es alto, se estima que se van a “ahorrar” $ 1 .400 millones, que en principio podrán ser utilizados en otros rubros que lo necesiten, bien podría ser la educación que tanto hace falta en nuestro país. Pero entonces tenemos que entrar en temas reales ¿Con el gobierno actual y con las condiciones económicas del país es factible creer que se invertirá ese monto en esos espacios que lo necesitan? Sobre el acuerdo del FMI se ha leído que una de las exigencias es el pago de la deuda pública. Es decir, lo más probable es que de ese ahorro se vea poco en los primeros años. Aunque es fundamental poder pagar nuestras deudas incluso para que el país se vuelva atractivo para la inversión; pues al momento poco o nada, y al corto plazo no hay demasiadas proyecciones.

Con este preludio podemos ver que hay razones que justifican como válida la suspensión del subsidio. Sin embargo, tanto dentro de la política y la economía hay tiempos. Esos tiempos pueden representar la diferencia entre el caos social y la transición positiva. Y por eso propongo hablar un poco del tiempo que vive Ecuador al momento. Después de un período donde los ahorros se han licuado, las inversiones no han cumplido con sus objetivos, las deudas son cada vez mayores, el crecimiento de la economía y las fuentes alternativas de ingreso son bajas, y sobre todo la corrupción ha desmontado prácticamente todas las instituciones de la sociedad, el país se encuentra en un estado deplorable. La polarización es alta y las proyecciones de que algo cambie a corto plazo son poco prometedoras.

En ese sentido, hace falta un cambio en esas instancias, porque el tema es que por impuestos más bajos que tengamos y por menos gasto público que se aplique, mientras la estabilidad del país sea pobre las posibilidades de desarrollo también lo serán. En el caso específico de la suspensión del subsidio, la posibilidad de choques económicos debido a la especulación y a la transferencia de los costos de transporte y producción al consumidor son elevadas. En este estado de estancamiento económico esto es un golpe muy duro para los sectores menos favorecidos. Las clases altas y medias sentirán un reajuste, pero para un 25% de la población que vive con menos de $85 mensuales los cambios serán drásticos. Esto representa casi un 44% de la población rural, que justamente ha dependido del apoyo de los subsidios para desarrollar sus actividades productivas. Se verán afectados agricultores, ganaderos, pescadores, y muchos otros más. Y en consecuencia usted que lee esto también sentirá un sacudón.

Entonces sí, la medida puede ser necesaria pero atemporal. Para hacer una referencia médica, cuando a usted le deben hacer una cirugía lo más probable es que esperen a que se le pase la neumonía y le suban las defensas antes de entrar a la sala de operaciones. Un poquito de comprensión a los sectores que veían en este apoyo económico un aporte eficiente a su manera de subsistir también es válido. Tal vez a usted le toque suspender las salidas al cine, no salir a comer afuera tan a menudo, no comprar ropa esta temporada, para otros significa echarle agua al caldo para que alcance un poco más, vender la vaquita para poder pagar el crédito este mes, no pagar la pensión para que al menos haya luz en casa. Espabilemos un poco.

Así como quieren “comprender” las medidas del gobierno, aprendamos a comprender al pueblo. Al mismo tiempo dejen la venganza. Es sumamente cínico que se entienda esto como una especie de castigo a las personas que votaron por Rafael Correa. La recesión y la pobreza nos afectarán a todos, incluyendo a los que nunca votaron por él. Es más, esa reacción recalcitrante le da más razones de creer a los que todavía son “correistas” que existen distintas clases sociales en el país cuyas diferencias son irreconciliables. Mientras esto no se corrija el péndulo político irá arrasando con las de por sí pobres bases que mantienen viva a nuestra nación.


Sobre esta noticia

Autor:
Bgortairemorejon (8 noticias)
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Tipo:
Opinión
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