Globedia.com

×
×

Error de autenticación

Ha habido un problema a la hora de conectarse a la red social. Por favor intentalo de nuevo

Si el problema persiste, nos lo puedes decir AQUÍ

×
cross

Suscribete para recibir las noticias más relevantes

×
Recibir alertas

¿Quieres recibir una notificación por email cada vez que Gonzalo Sánchez Del Pozo escriba una noticia?

Donald Trump persiste en su guerra comercial

27/08/2018 13:30 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

La «cruzada» comercial de la administración Trump, creando aranceles a la importación a diestro y siniestro amenaza el crecimiento del comercio mundial y lastra una economía que tímidamente sale de la recesión

Un belicoso Donald Trump parece que, no contento con tener otros frentes abiertos – desde financiación ilegal de la campaña electoral a pagos a una estrella porno con la que se acostó – parece emperrado en enfrentar a Estados Unidos con todos los países con los que comercia.

Son muchos los analistas que auguran, que, de persistir Trump en sus políticas comerciales, los efectos para el país que gobernó Lincoln será lo más parecido a una «tormenta perfecta» máxime cuando muchos países, entre ellos China, ha amenazado con responder con aranceles para las importaciones norteamericanas.

Las guerras comerciales son buenas para Estados Unidos

El belicoso presidente, que hay que recordar que no ha combatido en ninguna de las guerras que ha iniciado Estados Unidos en los últimos cincuenta años, repite como un mantra que las rencillas comerciales con sus aliados son buenas para el país.

El cuadragésimo quinto presidente de los Estados Unidos de América lleva meses publicitando, fundamentalmente en Twitter, la lista de los países, que, según él, se aprovechan comercialmente del país que viese nacer a George Washington.

Dentro de ese compendio ocupa el lugar número uno China, pero, y no en menor medida, nos encontramos con lo que hasta hace nada eran aliados de los Estados Unidos, y no solo comerciales, como es el caso de México, Canadá, o Turquía.

Una nueva política comercial de efectos devastadores

Aunque por ahora, y por la novedad de la nueva política comercial, los efectos han sido pequeños y controlados, la utilización a gran escala poniendo aranceles a la mayoría de las importaciones a Estados Unidos, podría tener unos efectos devastadores en el comercio mundial.

Evidentemente, los países sancionados con aranceles ya están tomando justa medida, gravando todo tipo de importaciones desde los Estados Unidos.

De hecho, ya son muchos los analistas financieros que se malician que se pueda producir un «contagio» desde el comercio hacia las altas finanzas, y los efectos, por la desregulación de los mercados financieros, prometen ser de gran alcance.

Dinamitar los mercados internacionales

Donald Trump tiene una buena fama, ganada a pulso, de pendenciero, y ahora su «ring» es el comercio mundial, y se basa en la política del constructor neoyorquino, de apoyar a unos determinados sectores económicos en detrimento de otros.

Además, los efectos sobre los circuitos comerciales internacionales no van a ser inmediatos, pero se están poniendo los cimientos, sobre todo desde Estados Unidos, para que en poco tiempo se produzca un sonado desbarajuste.

Estados Unidos y UE, la sangre no ha llegado al río

Una de las primeras dianas para los dardos proteccionistas de la administración Trump fue la Unión Europea, y especialmente su sector del automóvil, pujante en los Estados Unidos entre determinadas capas de población donde tener un automóvil europeo es sinónimo de estatus.

Afortunadamente, la guerra comercial se desactivó después de la cumbre que reunió a Jean Claude Juncker y Donald Trump, que dejaron sin efecto la imposición de aranceles, lo que dio un respiro a los inversores en Europa.

Otra forma de diplomacia

Donald Trump ha encontrado en las políticas de aranceles una nueva forma de diplomacia, mucho más bizarra que la de anteriores administraciones norteamericanas, caso de la de Obama que siempre prefirió el soft power.

Uno de los paradigmas de este nuevo embate del «huracán» Trump ha sido Turquía, con el cual los Estados Unidos tienen un contencioso abierto con Turquía debido a que el régimen de Tayyip Erdogan que ha detenido a un pastor protestante que trabajaba en el país.

El encarcelamiento ha hecho surgir el lado más salvaje de Trump, que ha instruido a su gobierno para que se grave la importación a Estados Unidos del aluminio y el acero turco, castigándolos con aranceles.

Un panorama económico mundial complicado

Las guerras comerciales con Trump no hacen sino acentuar una situación económica mundial que se complica a pasos agigantados, de manera que se suma a las dificultades que están encontrando los países emergentes por la bajada de precios de las materias primas.

A pesar de la interpretación de Trump de que las guerras comerciales siempre son buenas para Estados Unidos, la realidad es que la historia de las mismas, informa claramente que nadie gana

Todas estas dificultades, unidas a la «cruzada» de Trump para poner en la cumbre al comercio norteamericano, podrían provocar, en el 2019, que se recorte medio punto la tasa de crecimiento de la economía mundial.

Inclusive el Banco Central Europea ha alertado que las guerras comerciales pueden tener en la economía europea, que sumaría un nuevo lastre que impide la recuperación total de la economía.

Además, prestigiosos economistas, como es el caso de Juan Torres, subrayan que el problema comercial tiene visos de enquistarse, ya que las propuestas que se han hecho hasta ahora, para solucionar el problema, no están dando resultados.

Lucha de titanes

Trump ha buscado como «chivo expiatorio» a China, país del que paradójicamente Estados Unidos es el mayor acreedor. La primera andanada ha supuesto imponer aranceles al país que gobierna Xi Jinping por valor de 34.000 millones de euros.

China, herido en su orgullo como potencia, ha respondido imponiendo aranceles por el mismo monto, en lo que parece una escalada de tensión entre ambas potencias que nadie sabe cuándo terminará.

El principal problema, con el que Trump justifica sus medidas arancelarias, es que la balanza comercial entre Estados Unidos y China es de 375.000 millones de dólares, esto es, la diferencia entre lo que exporta china a Estados Unidos contra lo que exporta el país de George Washington al de Mao.

La Organización Mundial del Trabajo como teatro de operaciones

La OMC se ha convertido en una especie de «sparring» que recibe los embates de los países involucrados en las guerras comerciales, con posibilidades de terminar sonado producto de los puñetazos de unos y de otros.

En lo que va de 2018 el organismo internacional ha recibió 29 denuncias por incumplimiento de acuerdos comerciales, siendo la última queja al de Turquía por el actuar comercial de los Estados Unidos de Donald Trump.

De hecho, los pliegos de cargos son monopolizados por Estados Unidos desde que Donald Trump llegó a la presidencia.

Todas estas cuitas ya han provocado que se hayan recortado las previsiones de crecimiento del comercio mundial, que pasarían del 4, 7% logrado en 2017 a un magro 4, 4% al terminar el año.

Un juego de suma cero

A pesar de la interpretación de Trump de que las guerras comerciales siempre son buenas para Estados Unidos, la realidad es que la historia de las mismas, informa claramente que nadie gana.

Desde el BBVA se enumera las consecuencias negativas de las guerras de aranceles: perdida de eficiencia en el comercio, ralentización de la inversión y una pronunciada desaceleración económica.

En el caso de los Estados Unidos, y es una apreciación de su Cámara de Comercio, financiar a los sectores productivos que sufren los aranceles, en concreto explotaciones ganaderas y agrícolas, tiene una «factura» ascendería a los 39.000 millones de dólares.

España, en el punto de mira

A pesar de que, por el momento, el grado de exposición de las exportaciones españolas a Estados Unidos es insignificante, nuestro país se podría convertir en una diana para los planes proteccionistas de la administración Trump.

La primera «víctima» de las guerras comerciales de Trump ha sido la aceituna de mesa española, y le puede seguir la pujante industria de componentes de automoción, ya que la mayoría de la producción se vende a Alemania.

Y en el mercado de las berlinas de lujo, BMW y Mercedes, el presidente de los Estados Unidos ha puesto su punto de mira los coches alemanes, a pesar de que Juncker logró apaciguar al constructor en ese aspecto.

Son muchos los analistas que auguran, que, de persistir Trump en sus políticas comerciales, los efectos para el país que gobernó Lincoln será lo más parecido a una «tormenta perfecta»

Fuente - El Diario / Wikipedia


Sobre esta noticia

Autor:
Gonzalo Sánchez Del Pozo (191 noticias)
Visitas:
2416
Tipo:
Reportaje
Licencia:
Creative Commons License
¿Problemas con esta noticia?
×
Denunciar esta noticia por

Denunciar

Comentarios

Aún no hay comentarios en esta noticia.