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Discurso del Presidente Electo, Mauricio Funes, en el día de los trabajadores

05/05/2009 15:28 1 Comentarios Lectura: ( palabras)

Por primera vez en la historia de El Salvador, un presidente, aunque aun no toma pocesión, ha acompañado a los trabajores en la marcha de celebración del primero de mayo; día del Trabajo. Mauricio Funes, acompañado de Sánchez Cerén, Vicepresidente electo. Estuviero presentes y disertaron reiterando

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Compañeras y compañeros trabajadores…

Hace un año exactamente adquirí un compromiso público: les dije que si la voluntad popular lo hacía posible, este primero de mayo estaría de nuevo con ustedes, ya no como candidato presidencial sino como Presidente de la República.

Ahora, ustedes han hecho posible el cumplimiento de una de mis más importantes promesas de campaña: estoy acá, acompañándoles en sus luchas. Estoy como presidente electo, pero ante todo, como un trabajador más que desde la presidencia de la república dedicaré cada minuto de mi vida y todas mis energías y empeño a transformar las condiciones de trabajo de todos los salvadoreños y salvadoreñas.

No necesito explicarles el significado de este día porque todos sabemos que hoy es el día de los constructores del mundo.

Todos sabemos que hoy es el día de aquellos que, en los hechos, construyen El Salvador. Y en esto quiero detenerme, porque la responsabilidad del cambio que fue la tarea que nos asigno el pueblo que voto por nuestro proyecto no sólo es mía, del FMLN, sino de todos ustedes que en tanto constructores tienen el derecho pero también la obligación de aportar al diseño de un nuevo país.

Esta es la segunda promesa de campaña que hoy deseo hacer realidad. A diferencia del pasado y de gobiernos anteriores, el movimiento social y dentro de el, las organizaciones de trabajadores, tanto del sector público como privado y aquellas que representan a los trabajadores informales, como a los que no tienen el privilegio de contar con un empleo, tendrán en mi gobierno un espacio de participación en la definición y construcción de las políticas públicas.

Se acabo la época de la exclusión y la confrontación. Los trabajadores y trabajadoras son la columna vertebral del desarrollo económico y social del país y sus organizaciones más representativas deben formar parte del engranaje institucional que haga posible este desarrollo.

Hace unos días me reuní con  un grupo de organizaciones sociales, representativas de los trabajadores del estado y del sector privado, del movimiento de mujeres, de las iglesias históricas, del movimiento ambientalista, de las cooperativas y organizaciones campesinas, de las organizaciones que velan por los derechos humanos.  Con todos ellos acordamos un mecanismo de entendimiento que permita institucionalizar el diálogo como forma de gobierno y ejercicio público.

La próxima semana construiremos una agenda mínima que no sólo recoja sus principales demandas, sino también, sus preocupaciones frente a la crisis que golpea a nuestro país.

Estoy consciente que en estas reuniones no han estado todos los que deberían estar.

Uno de los desafíos que enfrentará en este período el movimiento social es superar la falta de unidad. Les invito a construir esta necesaria unidad de visiones, de esfuerzos y propósitos, porque sólo así sacaremos al país de esta crisis.

Sectores políticos desde la derecha han estimulado esta fragmentación del movimiento social y sindical, porque de esta manera se les ha facilitado el control del aparato de estado, puesto en todos estos años a su servicio.

asustados por los resultados de las elecciones del 15 de marzo y porque bajo mi gobierno iniciare el proceso de desmontaje de los privilegios que han tenido en todos estos años, para poner al gobierno al servicio de los más pobres, de los excluidos, de los marginados, de los vulnerables que nuestro obispo mártir, Óscar Arnulfo Romero,  identifico como “los que no tienen voz”, se están dedicando a la tarea que atentar contra la unidad de la izquierda, poniendo en duda mi afinidad y lealtad con el pueblo trabajador y con todos aquellos que le apostaron al proyecto de cambios que junto al FMLN oferte en la pasada campaña electoral.

En esta época de transición surgirán voces de todo tipo. Desde falsos profetas que nunca estuvieron presentes ni acompañaron las luchas del pueblo y ahora se autoproclaman redentores del sufrimiento, hasta quienes intentan por todos los medios y formas posibles ocultar la realidad y dar la impresión que recibiremos un país estable y unas finanzas públicas sanas.

A nadie escapa que el mundo atraviesa una de las mayores crisis de la historia moderna y que nuestro país sufre una crisis cuyas reales dimensiones nadie conoce aun.

Estoy esforzándome para que el país viva una transición ordenada, pero esto no significa que no estoy consciente de las dimensiones de los problemas y desafíos que heredaremos.

El pueblo voto por el cambio y ese cambio es el que voy a construir, junto al FMLN y junto a ustedes.

Para enfrentar la crisis necesito contar con la participación y comprensión de ustedes en esta lucha. Aquí es preciso reiterar un compromiso de campaña: en la solución de esta crisis no serán ustedes, hermanas y hermanos trabajadores, los que siempre sufrieron, los que van a sufrir más.

los que no tienen el privilegio de contar con un empleo, tendrán en mi gobierno un espacio de participación

No serán ustedes, los que siempre pagaron las consecuencias de los errores de quienes han tenido el control del gobierno, los que van a pagar ahora.

Vamos a vencer esta crisis invirtiendo cada uno de los recursos que encontremos en las arcas del estado en reducir la vulnerabilidad de quienes hasta ahora han soportado el peso de esta.

Vamos a invertir cada centavo del gobierno en recuperar los empleos perdidos, en generar más empleos, en incentivar la producción, sobre todo, agrícola, en mejorar la salud y la educación, en una sola expresión: en ayudar a los más pobres.

No vamos a salir de los problemas repitiendo la receta de los gobiernos anteriores que pedían apretarse el cinturón pero que finalmente los únicos que se lo ajustaban eran los trabajadores y los pobres.

Ningún país que se ha desarrollado lo ha hecho a costa del hambre y del sacrificio exclusivo de sus trabajadores y de sus pobres. Al contrario: las naciones son grandes cuando sus pueblos alcanzan dignidad, bienestar y felicidad.

Por eso, les reitero: mi gobierno tendrá una opción preferencial por los pobres y va a privilegiar al trabajo y a los trabajadores.

Pero no se puede solo hablar sin hacer. Desde el gobierno, promoveré una reforma institucional que les permita a los trabajadores y trabajadoras contar con un ministerio de trabajo que sea un verdadero árbitro en los conflictos y no una fuerza en contra de los trabajadores.

Impulsaré la ratificación y vigencia de los convenios de la OIT que permiten la libre sindicalización de los trabajadores y el derecho a negociar contratos colectivos de trabajo.

Y me ocupare personalmente de que los derechos de ustedes no sean vulnerados. No más persecución a quienes en su ejercicio del derecho constitucional a la libre asociación, decidan formar parte de una asociación o sindicato, tanto en el sector público como en el privado.

Nuestro estado, desde sus orígenes fue montado para defender a los poderosos. Y muchos de ellos se acostumbraron a eso, hicieron las leyes para defender sus intereses y se resisten a los cambios.

Es por eso que el cambio solo será profundo si contamos con la participación de todos, sin exclusión de ningún tipo.

Desde acá, renuevo mis compromisos con ustedes y pido otra vez, humildemente, a la nación que hagamos juntos un gobierno de unidad nacional.

Si nos unimos, la crisis será más breve y saldremos mas fácilmente de ella. Si nos unimos podremos reescribir la historia y transformar el país. Sé que esto no va a ser conseguido tan solo con medidas económicas, sino también con nuevas actitudes políticas y éticas.

Por ello, un eje transversal que dará el sello a mi gestión pública es la observancia plena de una política de género. Sobre las mujeres recae el peso mayor de la crisis y por tanto, deben ser atendidas de modo preferencial.

Les garantizo, una vez más, que luchare por un país de libertades, donde todos, sin excepción, sean iguales ante la ley.

Amigos y amigas trabajadores y trabajadoras, veo en el rostro de cada uno de ustedes la marca de la espera. Quiero decirles, que se está acabando el tiempo de espera y está naciendo el tiempo de la esperanza y del sueño que vamos a construir y realizar juntos.

Fuimos electos para construir el cambio y el cambio vendrá. Con prudencia, con realismo pero también con responsabilidad y solidaridad, empujaremos el cambio que tanto hemos esperado.

Como lo hice el año pasado, de nuevo, esta vez, frente a catedral metropolitana donde se encuentran los restos de monseñor Romero, hago un compromiso público de hacer de el salvador una patria justa y solidaria.

Y espero en Dios y basado en el esfuerzo de ustedes que dentro de un año nos daremos cita en esta misma plaza para dar testimonio de una mejora evidente y visible en la calidad de vida de las trabajadoras y trabajadores salvadoreños.

¡Que viva el primero de mayo!

¡Que vivan los trabajadores salvadoreños!

¡Que viva El Salvador!

 

 

 


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Autor:
Ricardomartz (2 noticias)
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dani (02/06/2009)

fue muy ojala cumpla todo lo que dice