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Cuando la mayoría gana

12/12/2012 14:20 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

A veces cuando sentimos, pensamos o hacemos algo, el que más de una persona lo repruebe o lo ignore nos hace considerar esa acción, pensamiento o sentimiento como algo inútil, fútil o tonto. En caso de abandonar o desmerecer ese "algo", intentamos auto-convencernos de que los otros tienen razón, porque es algo llamativo que más de una conciencia nos diga lo mismo, o al menos no lo apruebe. En caso de continuar sosteniendo, fomentando, aplicando o creyendo ese algo, lo hacemos secretamente, porque que todos lo sepan podría producirnos vergüenza o humillación.

Por ejemplo algo que nos guste: algún deporte, alguna música, alguna persona, algún lugar, alguna postura política, religiosa, ética, etc. Muchas veces nos pasa que creemos estar seguros de los cimientos, de las bases que nos componen o nos permiten comprender el mundo o tomar decisiones, pero cuando varias personas nos plantean estar en desacuerdo (o cuando directamente nos humillan) surge varios dilemas, que abarcan desde la veracidad de algo (qué es cierto y qué no), la bondad del acto (qué es bueno y qué es malo), la utilidad (qué es útil y qué es vano), la dimensión estética (qué es más bello/agradable/lindo y qué es desagradable/repulsivo/poco atractivo) y demás.

Ahora uno dice " oh, yo me la re banco solo, no necesito de nadie para tomar decisiones y me chupa un huevo lo que digan o piensen de mí ". Se, seguro. Todos necesitamos muchas veces aprobación o de que nos confirmen las cosas, por más que seas el ser más autocrático o badass del mundo, simplemente porque somos seres que necesitamos de los otros (quienes muchas veces son nuestro espejo de hecho).

Por más que seas muy inteligente u orgulloso, vas a necesitar que una persona importante (o muchas personas conocidas o random) te confirmen o no alguna decisión que vayas a tomar. También vas a hallar alivio si encontrás a alguien en el mundo que te comprenda o entienda cuando postulás o planteás algo que experimentás o que aplicás, y más aún te regocija saber que sos parte del género humano cuando una cantidad de personas (variable obvio depende de la situación y del asunto) lo hacen.

El problema es que muchas veces, la mayoría de las personas censura, ignora, minimiza o repudia muchas cosas que podrían llegar a experimentar, tales como nuestro estilo de vida, nuestras emociones, actitudes con los demás, formas de ver el mundo, de explicar las cosas, etc. Y uno sin hacerse mucho la cabeza razona esto: " muchas personas postulan lo mismo, pero yo no, por tanto: o todas están mal, o yo estoy mal. ¿Y qué es más probable? Que yo esté mal ", lo cual puede o no ser cierto, pero que produce duda o angustia muchas veces es algo seguro.

En general tendemos al conformismo muchas veces, y nos forzamos a que ciertas cosas nos gusten o no guiándonos por la mayoría o por una cantidad importante de personas que para nosotros es significativa. Tendemos a ignorar cosas originales, muy personales o innovadoras para no desencajar, para no ser alguien tan complejo que ni nosotros podamos entendernos. Además, da más seguridad y menos ansiedad el guiarnos por patrones, reglas o tendencias de los demás que intentar forjar un propio sistema de leyes, valores, de ponernos límites o de concebir maneras de sentir, actuar y pensar rompiéndonos la cabeza dudando o sobreanalizando todo.

Es decir, uno razona " dah, todos lo hacen, mal no les va, así que ya fue, yo también ". En pocas palabras: muchas veces nos contenemos y nos mandamos a imitar a los otros " porque sí ", nos guardamos opiniones, negamos sentimientos, dejamos de hacer ciertas cosas y comenzamos a hacer "obligados" otras, modificamos nuestra forma de ver y concebir las cosas, como así también la manera de relacionarnos con los otros, todo porque la masa juzga, tambalea y desmerece nuestras convicciones y creencias más de lo que querríamos.

No es lindo tener una discusión con alguien defendiendo una postura personal y que entre media docena de personas te ataquen y refuten, como tampoco es agradable ver que algo te produce placer y a los otros les resbala, inclusive puede ser perturbante.

Lo mismo cuando uno cuenta un chiste que no le hizo gracia a nadie, como también cuando uno postula algo que nadie entiende: "algo" (sea lo que sea) está mal con nosotros o con los demás. ¿Pero uno está dispuesto a enfrentarse contra todo el mundo? A veces es mejor abandonar el debate, la tensión y la discusión y simplemente mecanizarse a la par de los demás, por medio de la mímica, ahorrándose tiempo, stress y molestias.

Como dije en otras entradas de este blog, los críticos y los excéntricos por ejemplo superan esto, pero oh casualidad siempre caen en extremos. Las personas autistas, soberbias o muy orgullosas también pero la sufren, porque muchas veces se sienten solas en el mundo o hasta llegan a dudar de su "normalidad" y su cordura.

Y el problema principal consiste en que somos seres sensibles que fácilmente nos podemos sorprender o asustar por muchas cosas, y por ello preferimos caminar por terrenos conocidos y no por lugares desconocidos de los cuales nos advirtieron que no nos conviene ir, o que de repente vemos que no están habitados o que son poco circulados. Por eso las personas siempre buscamos guía, apoyo, sostén, consejo, amparo, o la confirmación de aquello que planteamos o experimentamos.

¿Pero esto significa que la mayoría siempre tiene la razón y que hace cosas sanas, correctas, útiles o convenientes? No, y Erich Fromm (un autor que me encanta por cierto) lo ilustró muy bien con esta frase: "El hecho de que millones de personas compartan los mismos vicios no convierte esos vicios en virtudes; el hecho de que compartan muchos errores no convierte estos en verdades; y el hecho de que millones de personas padezcan las mismas formas de patología mental no hace de estas personas gente equilibrada" .

Conclusión: ¿Hasta qué punto estamos influidos por la mayoría? ¿A partir de qué cantidad de personas consideramos el juicio colectivo como correcto o importante? ¿Qué cosas REALMENTE nos gustan, importan, interesan y cuáles no? ¿Qué tan ciegos estamos por el apremio social? ¿Cuánta cobardía nos inhibe o nos hace echar para atrás para desafiar pensamientos o conductas enfermas, vanas pero aún así populares? ¿Podemos ganar la batalla contra todo el mundo? ¿Es realmente malo o patológico ser diferente a los demás? Dilemas, dilemas everywhere...


Sobre esta noticia

Autor:
Carlosneu (82 noticias)
Fuente:
itinerariodepensamientos.blogspot.com
Visitas:
1461
Tipo:
Reportaje
Licencia:
Distribución gratuita
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