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La cara oculta de la guerra farmacéutica y la geopolítica

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31/01/2021 05:57 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Mientras en el hemisferio Norte los países ricos se pelean por vender y comprar sus propias y supuestamente sofisticadas vacunas, que no acaban de cumplir con los plazos de entrega, China suministra millones de dosis de sus dos vacunas de bajo mantenimiento y bajo coste a medio planeta

Las campañas publicitarias y la guerra sucia emprendidas por las multinacionales de la farmacia, va dirigida a todos los frentes, pero sobre todo a desprestigiar las vacunas de China y de Rusia, nadie habla de las vacunas que están ensayando y produciendo otros países.

España sin ir más lejos, acaba de presentar la vacuna de la gallega PharmaMar (antes Zeltia), a la que han dado el nombre de Zendal, y que según todas las previsiones, es eficaz y confiable en un porcentaje muy alto en comparación con otras vacunas, pero de la que se habla poco en comparación con las de otras multinacionales, la vacuna cuenta con la colaboración de Consejo Superior de Investigaciones Científicas de España (CSIC) y se encuentra en período de ensayo con humanos.

Las vacunas chinas Sinopharm, CanSino y CoronaVac, ya se están distribuyendo por todo el planeta, países como Chile, Hungría, Brasil, Perú, Marruecos, Colombia, Serbia, Argentina, Seychelles, Indonesia, Egipto, Jordania, Emiratos Árabes, Barein, Irak, Argelia o Dubai, ya ha recibido importantes cantidades de las vacunas chinas.

Además China ha donado de forma gratuita 300.000 dosis para la vacunación de la población de Sri Lanka.

En el caso de la India, otro miembro de los BRICS, con más de 1000 millones de habitantes, la farmacéutica Bharat Biotech, ha comenzado a usar su vacuna Conavix con cierto éxito y ya ha donado vacunas a Isla Mauricio, Filipinas y Myanmar, sin costo alguno.

Mientras tanto Estados Unidos y Europa, se encuentran sumidos en una crisis sin precedentes a consecuencia del incumplimiento de los plazos de entrega de sus laboratorios y el caos que está suponiendo su distribución entre los distintos países.

La vacuna de Pfizer, no sólo es la más cara, requiere de un sistema de refrigeración costoso y para colmo sus centros de producción no son capaces de hacer frente a la demanda, así que algunos países se han surtido de vacunas de distintos fabricantes, para no correr el riesgo de quedarse sin ellas.

¿Se imaginan cómo vacunar a millones de habitantes del trópico, donde no conocen la electricidad, con la vacuna de Pfizer que requiere condiciones de congelación extremas?

La OMS por su parte apuesta por la iniciativa COVAX, que no es otra cosa que un elefante blanco, “que pretende acelerar el desarrollo y la producción de pruebas, tratamientos y vacunas contra la COVID-19 y garantizar el acceso equitativo a ellos. COVAX está codirigido por la Alianza Gavi para las Vacunas (Gavi), la Coalición para la Promoción de Innovaciones en pro de la Preparación ante Epidemias (CEPI) y la Organización Mundial de la Salud (OMS). Su objetivo es acelerar el desarrollo y la fabricación de vacunas contra la COVID-19 y garantizar un acceso justo y equitativo a ellas para todos los países del mundo”.

La diversidad de las vacunas lejos de ser un inconveniente, a medio plazo, servirá para mejorar su eficacia

El argumento principal del COVAX, es que hay que contener la sangría que supone para el capitalismo la pérdida de más de 350 mil millones cada mes, tal como destaca en su página web la OMS, fíjese agudo lector que no habla del drama que supone la muerte de millones de personas al mes –no, para nada-- habla de las pérdidas económicas que sufren sus empresas.

COVAX a día de hoy no ha avanzado ni resuelto nada, como casi todos los mamotretos burocráticos y propagandísticos que se suelen crear de cara a la galería.

La geopolítica es la que va a definir en un futuro inmediato quien se lleva el gato al agua, ya que están en juego no sólo las economías de los países afectados, sino su propia capacidad de hacer frente a nuevas pandemias.

Muchos de los países que están comprando sus vacunas a China, esperan obtener tecnología y financiación para la creación de sus propios laboratorios, algo que no les ofrecen el resto de las potencias mundiales.

En este camino está Argentina, que desde hace años está intentando formar parte de los BRICS y que mantiene constantes contactos y negociaciones con China, otro tanto podría estás haciendo la industria brasileña, peruana y mexicana.

Lo mismo están haciendo los países desarrollados, creando sus propias vacunas de cara al futuro inmediato y a fin de no depender de otros países, mientras tanto las multinacionales hacen su Agosto a cuenta de las necesidades de los países que no han logrado la vacuna adecuada.

En todo caso, la guerra de las multinacionales se está desatando en todo el planeta y a toda prisa con la vista puesta en obtener beneficios económicos antes que contener el elevado número de muertes.

 

@ordosgonzalo

 

gonzalo   alvarez-lago   garcia-teixeiro


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