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Análisis de los géneros en el TCA: ¿tienen las mismas condiciones las mujeres y los hombres?

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01/01/2021 10:45 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Hago un recorrido por los aspectos claves de los TCA y por los aspectos diferenciadores de género. El objetivo de esta exposición no es adentrarse en la descripción de los diferentes factores de riesgo sino hacer un recorrido a vuelo de pájaro por las diferencias entre géneros

¿El género de hombre o mujer tiene la misma condición de igualdad en el inicio y desarrollo de un TCA? ¿Hay diferencias entre hombres y mujeres? Hago un recorrido por los aspectos claves de los TCA y por los aspectos diferenciadores de género. El objetivo de esta exposición no es adentrarse en la descripción de los diferentes factores de riesgo, sino hacer un recorrido a vuelo de pájaro por las diferencias entre géneros. 

Trastorno de la conducta alimentaria (TCA).

Anorexia nerviosa (AN).

Bulimia nerviosa (BN).

Trastorno de la conducta alimentaria no especificado (TCANE).

Trastorno por atracón (TA).

Trastorno obsesivo-compulsivo (TOC).

 

Análisis de los géneros en el TCA: ¿tienen las mismas condiciones las mujeres y los hombres?

 

Hay que partir de la base que un TCA es de naturaleza cognitiva y multicausal. En este análisis haré una breve pasada por alguno de los temas especialmente aquellas cuestiones que incitan a la diferenciación de género en TCA.

 

Una de las múltiples causas que afectan es el entorno tóxico. La sociedad y el que recibimos de esta, influye en el inicio y el mantenimiento de estos trastornos. No podemos obviar uno de los principales temas que se nos viene a la mente. La publicidad, las revistas, etc. de moda y prensa rosa. Todavía a hoy en día es notablemente fácil encontrar artículos que incitan al AN y la BN. Como mínimo factores que son considerados de riesgo. Por ejemplo, en la revista Harper’s Bazaar en el apartado de Diet & Fitness se puede encontrar artículos que promocionan el ayuno por la mañana, entre otras prácticas que se pueden considerar de riesgo para el inicio de los TCA. Como dato curioso es que este tipo de revista es considerada como feminista, incluido, las mismas personas que trabajan se expresan como feministas. Pero, lo que realmente es curioso es que estos artículos son escritos por mujeres. Mujeres como Chelsey Sanchez.

 

Otro factor que es importante en nuestra manera de vivir es la incitación a la alimentación rápida. Muchas veces comemos sin prestar atención a la importancia de aquello que comemos. Es habitual comer un bocadillo casi diariamente cuando vamos a trabajar. Este tipo de hábito tiene un peso relevante en el inicio de la BN u otros TCANE.

 

Es evidente que los TCA, especialmente la AN, es mayoritaria de las mujeres. En los ejemplos que explicaba anteriormente, parece que el apartado de la publicidad afecta más al pensamiento de las mujeres que no al de los hombres. A pesar de que este también se ve influenciado por publicidades que tienen estereotipos “inalcanzables”.

 

En cambio, en el segundo ejemplo, parece que tiene un peso más relevante en el hombre en el inicio de BN u otros TCANE. A pesar de que la mujer sigue teniendo una estadística más grande que el hombre, este tiene unos porcentajes más iguales. Parece que el hombre es más tendente a desarrollar TA o TCA próximos a características de obesidad. De hecho, según el Instituto Nacional de Estadística (2018) en las edades de inicio de TCA de 10-24 años el hombre tiene porcentajes más altos de obesidad que la mujer. (Ver tabla 1). Lo que nos hace entender que los hombres los influye más aspectos como la comida rápida que no las modas publicitarias, respecto de los dos ejemplos anteriores. Al menos en una proporción más grande.

 

                 Tabla 1

 Edad              Hombre.    Mujer

10-14 años.    5, 2%.       4, 1%

15-17 años.    4, 2%.       2, 2%

18-24 años.    8, 4%.       7, 9%

 

También en el hombre se encuentran errores cognitivos como: “mejor estar algo gordo que ser un palillo”. Creo que es una frase bastante presente en personas que tienen tendencia o pensamientos de riesgo para los TCA y que se relacionan con los datos anteriores.

 

No hay que decir que errores cognitivos hay de muchos. Algunos más próximos a la AN como otros a los TCA. Y que son presentes en ambos sexos. “Nunca conseguiré estar delgada”, “si como una patata frita no podré parar hasta que me acabe la bolsa”.

 

A veces en el hombre se hace difícil detectar conductas de riesgo porque toman la decisión de hacer excesivo ejercicio. A menudo asociamos una musculatura a una persona plenamente sana. En cambio, en las mujeres que son anoréxicas se ve a primera vista que sufren algún TCA. De hecho, una de las simples preguntas para averiguar algo en la mujer es preguntar por la menstruación. Si tiene amenorrea está claro que algo está sucediendo. En cambio, en el hombre no se puede saber tan fácilmente. Pues haría falta quizás hacer un análisis de testosterona, por ejemplo.

 

Cómo veis, los estereotipos que tanto mujeres como hombres tienen, se pueden presentar de muchas maneras. Afectando de formas diversas. Otro factor clave es el aspecto cultural. No comentaré mucho porque no quiero que sea el objetivo de esta exposición, pero sí diré que en otras culturas la mujer gorda es símbolo de belleza; como podría ser la Antigua Grecia. Otro ejemplo son las mujeres del África. Ellas son gordas y el hombre es delgado, justo al contrario de las civilizaciones industrializadas. También es verdad que en muchas partes de África no puede haber AN porque no hay alimentos.

 

Por último, respecto de la moda, plantearé la pregunta siguiente: la solución es la moda obesa? El sobrepeso no es necesariamente malo pero sí que lo es la obesidad.

 

Por otro lado, si pasamos a hablar de la historia de la persona podemos ver que también hay circunstancias que pueden precipitar un TCA. Pero que afecta del mismo modo a los dos sexos. Circunstancias como insultos, insultos o risas en la infancia, abusos sexuales, risas de los padres en relación al peso de la persona, etc. Hay que matizar que los abusos suelen ser más a mujeres que no a los hombres. A pesar que si son niños, los abusos se producen a ambos sexos.

 

Estas condiciones mencionadas anteriormente nos hace crear errores cognitivos que justifiquen nuestras conductas.

 

Ahora os introduzco un estudio de Daniel Garrote y Ascensión Palomares (2011) que trata de las diferencias de género en relación con los TCA. La población del estudio son alumnos de la ESO de los IES Juan XXIII de Granada. La muestra es de 700 alumnos.

 

Este estudio mesura su investigación con tres escalas. La escala DT (obsesión por la delgadez), lo escala B (esta mide la tendencia a los atracones) y la escala BD (insatisfacción corporal; aquellas partes que son objeto de preocupación de las personas con TCA). Estas escalas miden las características principales de la AN y la BN.

 

En la escala DT se puede apreciar que los porcentajes son más elevados en mujeres que en hombres. Una de las referencias mencionadas en la investigación (Garrote D., Palomares A., 2011) es el percentil 85 que nos indica que el sujeto tiene conductas o pensamientos de riesgo para el inicio y el mantenimiento de algún TCA. A pesar de que superar este percentil no es constitutivo de un trastorno.

 

En la escala B los resultados indican que hay una mayoría de hombres que tienen características próximas a los pensamientos de un TA.

 

En la escala BD, las mujeres siguen dando más puntuación que los hombres en esta escala. A pesar de que los resultados, si los consultáis, veréis que indican que son más bajos que en otros estudios otros autores respecto de los resultados de la mujer. Los resultados de las mujeres que superan el percentil 85 es de 6, 85% y en los hombres el 12, 26%. En esta muestra de alumnado en la subcategoría de hombre hay un porcentaje superior en riesgo de desarrollar un TCA que en la subcategoría de las mujeres. De hecho, el número de casos en los hombres es el doble que en las mujeres. La edad máxima de la incidencia es a los 14 años.

 

Unos cuántos datos más para finalizar. El 12, 46% de las mujeres y el 24% de los hombres están obsesionados con la delgadez. Un 9, 63% de mujeres y 7, 73% de hombres tienen muestras de ansiedad o preocupación, frecuencia de estados depresivos, mal sueño... siendo la edad de máxima incidencia a los 13 años. Estos individuos mostraban alguna carencia en el ámbito personal. Factor clave para el inicio de un TCA.

 

Los criterios de riesgo por escalas y géneros:

Escala DT. 24% de hombres y el 12, 46% de mujeres tienen obsesión por la delgadez.

Escala B. 16, 53% de hombres y 11, 21% de mujeres muestran predisposición a presentar un TA.

Escala BD. 12, 26% de hombres y el 6, 85% de mujeres muestra evidencias de insatisfacción con relación a su cuerpo. Este es uno de los factores más relevantes para el inicio de un TCA.

 

Remarco otra vez que estos valores no son significativos en cuanto que se puedan diagnosticar como un TCA sino que son factores de riesgo.

      “En un estudio llevado a cabo sobre 2.000 estudiantes de Segundo de ESO (Raich, Torras y Sánchez-Carracedo 2002), la mayor queja de las chicas era sobre sus         caderas,  y en cambio, la de los chicos (con diferencia significativa en grado de insatisfacción, menor en los Hombres) era sobre su cutis.”

(Raich R., 2018, pàg. 73)

 

Estos resultados contrastan con la realidad de los TCA porque el 90% de estos trastornos les afecta a las mujeres y solo el 10% de este afecta los hombres.

 

Parece que todavía debe de haber alguna cuestión de orden más superior que el entorno tóxico, baja autoestima, tendencia a estados depresivos, pasado de burlas, perfeccionismo, cultura de la delgadez... que hace que haya tanta diferencia entre ambos sexos. Si los dos muestran percentiles de riesgo en estas escalas, ¿por qué afecta el 90% a las mujeres?

 

Efectivamente, hay un punto que todavía no he mencionado. Las mujeres tienen menstruación. Las fluctuaciones que surgen de las hormonas del estradiol (E2) y progesterona (P4) pueden hacer que aparezcan más o menos síntomas en las fases de menstruación, especialmente por la hormona del estradiol. El estradiol también es la encargada del desarrollo y el cambio de la mujer en la adolescencia hecho que produce que necesiten una cantidad mayor de materia grasa para satisfacer los nuevos requisitos biológicos. En conclusión, por naturaleza biológica la mujer tiene un factor de riesgo que desarrolla nuevas preocupaciones en la adolescencia. Hecho que los hombres no tienen porque el estradiol, a pesar de ser presente también, tiene una pequeña cantidad porque es una hormona típicamente femenina (hormona ovárica). Los hombres tienen testosterona. Y el cambio en la adolescencia no les hace necesitar una cantidad mayor de materia grasa. De hecho con más testosterona hará que puedan desarrollar mayores musculaturas. Hecho significativo para refugiar las preocupaciones de las tres escalas en el ejercicio.

 

Otra hipótesis que formulo es de acuerdo con los niveles de serotonina. Si los niveles de serotonina bajan en el contexto anterior, hará que en el transcurso de las neurotransmisiones serotoninergicas, las reacciones a las actividades impulsivas o la agresividad se muestre más descontrolada por los bajos niveles de serotonina.

 

En el contexto de los niveles bajos de serotonina también se podría hablar de la comorbilidad de un TOC. Porque muchos de los actualmente diagnosticados con un TCA pueden ser diagnosticados con TOC o han tenido un diagnóstico anterior de TOC. También es evidente que los TCA pueden tener comorbilidad con la ansiedad o la depresión.

 

En conclusión, podemos ver que hay una diferenciación de género en el inicio y el mantenimiento de los TCA que no solo responden a características de la presión social sino que también influyen las características biológicas.

 

 

Referencias:

Ariel L. Beccia, Jonggyu Baek, William M. Jesdale, S. Bryn Austin, Sarah Forrester, Carol Curtin, Kate L. Lapane. (2019). Risk of disordered eating at the intersection of gender and racial/ethnic identity among U.S. high school students. Eating Behaviors, 34, 101299. ISSN 1471-0153. https://doi.org/10.1016/j.eatbeh.2019.05.002.

Garrote D., Palomares A. (2011). Diferencias de género en la incidencia de los trastornos de la conducta alimentaria (TCA) en los factores de personalidad del alumnado de educación secundaria. Revista interuniversitaria de didáctica,  29, 95-109. ISSN 0212-5374. Retrieved from: https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=3726726

Instituto Nacional de Estadística. (2018). Obesidad. España y UE. 2017: día mundial de la obesidad -12 noviembre. España: Author. Retrieved from: https://www.ine.es/infografias/infografia_dia_obesidad.pdf

Raich R. (2018) Anorexia, bulímia y otros trastornos alimentarios. Madrid: Ediciones Pirámide.


Sobre esta noticia

Autor:
Ricard Santiago Raigada García (8 noticias)
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70
Tipo:
Reportaje
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